Pastora Cantillo: luz de esperanza en su vereda Larga la Vida

“En la primera reunión Agencia de Tierras me regaló un palito de guanábana. Lo tengo sembrado en mi parcela dando testimonio del proceso que estamos construyendo”.

Pastora Cantillo tenía 12 años cuando conoció la vereda Larga la Vida en Dibulla, La Guajira. ahí fue donde despertó su pasión por el campo porque junto a sus padres y sus hermanos empezó a labrar la tierra. Luego, por cuestiones laborales, la familia vallenata tuvo que emigrar a otra vereda llamada Tigrera y, pasados los años, tuvieron que desplazarse definitivamente a Riohacha debido al conflicto armado.

Cuando Pastora llegó a la ciudad estaba acompañada de su esposo e hijos, tenían muchas metas y ganas de olvidar el pasado. Siempre había soñado con aprender, por eso empezó a estudiar en el Liceo Padilla y se graduó como Bachiller Académico, después en el SENA obtuvo su título como Estilista. Trabajó muchos años en su propio salón de belleza, educó a sus hijos, pero no se sentía totalmente a gusto.

Por ello, decidió regresar a Larga la Vida en el año 2004 atendiendo la invitación que le hizo uno de sus hermanos. “Cuando llegué noté que las cosas habían cambiado mucho. Necesitaban una persona que los ayudará a gestionar”, expresa animada. Pasó poco tiempo para que Pastora se ganara el cariño y respeto de sus vecinos.

Con amor menciona los inicios de su liderazgo y se le escapa una sonrisa cuando se refiere a los logros. “Obtuvimos varios proyectos: un colegio para los niños, un sistema de riego, placa huellas, entre otros”. Pero, lo más significativo para ella ha sido lograr la conformación de la Junta de Acción Comunal. “Es gratificante porque conseguimos tener una identificación, hoy por hoy la vereda Larga la Vida está constituida legalmente como una organización”, afirma con los ojos iluminados.

En un momento de su vida estaba un poco desanimada por no lograr algunos propósitos. Allí conoció a la Agencia Nacional de Tierras que la llenó de esperanzas y ganas de trabajar por el Ordenamiento Social de la Propiedad Rural. “Desde que los conocí se empezaron a abrir esas ansiedades que uno tiene como líder porque son una oportunidad para progresar. Estamos construyendo la esperanza que se había perdido, hoy tenemos muchas expectativas, muchos sueños por cumplir. Creo que de la mano de la Agencia lo vamos a conseguir”, manifiesta con voz firme.

Las ganas y la energía para seguir trabajando por la tierra que la acogió se revitalizaron. Ahora, de la mano de la Agencia podía trabajar por el ordenamiento de la tierra y ver más cerca la formalización de los predios de la vereda. Debido a ello, se interesó por hacer parte del Semillero de la Tierra y el Territorio para ser multiplicadora de la información en su comunidad.

“Lo más bonito que he vivido en el Semillero es la relación, la amistad, el espacio que nos dieron al hacernos sentir importantes. La Agencia nos busca y antes no era así, muchas veces ni nos daban la oportunidad de hablar. Eso es lo más bonito: la relación es persona a persona”, comenta.

Así mismo, enfatiza que el Semillero ha sido un espacio para crear y fortalecer redes comunitarias entre los corregimientos y veredas de Dibulla. “Ahora yo puedo llegar a Mingueo y buscar al líder, mi amigo; llegar a Santa Rita; a Rioancho. Esa amistad, esa fraternidad que logramos a través del Semillero no la teníamos. Ya nos conocemos y compartimos”, expresa sonriendo.

Pastora lleva alrededor de 10 años como lideresa en Larga la Vida y todo lo que hace por la comunidad se resume en las ganas de aportar un grano de arena en pro del progreso del campo. “Escogí ser lideresa por la necesidad. No sólo mi necesidad sino la de toda una comunidad. Yo gestiono sin ningún tipo de interés, únicamente por ayudar”, dice conmovida.

Además, complementa: “Tengo un mensaje para el Gobierno Nacional. Que sigamos trabajando como hasta ahora por el ordenamiento para ver materializado el sueño de muchos campesinos: sus parcelas propias”. Esta mujer de 53 años de edad, perseverante, agricultora, de carácter fuerte pero sensible, trabaja inspirada en su comunidad a la que ama profundamente: los campesinos.

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